La primavera: del rito al negocio

Según nuestro calendario  ayer entramos en la primavera. Inauguramos una nueva estación, un cambio natural que parece que aún tiene incidencia social.

Se supone que el hablar de la primavera nos conecta con la naturaleza, con sus ritmos y lenguajes,  pero la verdad es que ésos son aspectos que cada vez nos resultan más ajenos y extraños porque  los vamos  alejando poco a poco de nuestra realidad cotidiana.

¿Qué o quién refleja  actualmente la llegada de la primavera?

Un chiste fácil diría que el hombre urbanita, al menos el español, sabe que ya es primavera por el Corte Inglés.

En una sociedad que se concentra en núcleos urbanos, que se va desconectando de los ritmos naturales, en la que la mayoría de la población desconoce cómo han resultado sus cosechas, si hay algo que no podemos negar es que el tránsito de la naturaleza es anunciado, reflejado y celebrado en nuestra sociedad por una amplia gama de agentes relacionados con el consumo.

Las campañas de moda y las revistas invaden nuestras vidas con sus propuestas de nuevo vestuario para la primavera. Los catálogos y desfiles muestran ropas más ligeras y de colores claros, las campañas publicitarias reflejan espacios abiertos con gran luminosidad, la alegría se hace presente.


Las agencias de viajes nos ofrecen todo un muestrario de catálogos y propuestas para disfrutar nuestras vacaciones de Semana Santa.  Anuncios en todos los medios de comunicación y escaparates nos ofrecen una amplia oferta en viajes y estancias para que no nos perdamos la celebración.

Los laboratorios farmacéuticos nos anuncian la llegada de la primavera avisándonos de sus peligros y ofreciéndonos un rosario de productos para aliviarnos de las molestias que ese tránsito puede generar en nuestro cuerpo: antihistamínicos para las alergias (que por cierto, se anuncian virulentas este año) y suplementos para aliviar la astenia primaveral.

La industria cosmética acude rauda y veloz a ofrecernos todo tipo de protector solar para el cuidado de nuestra piel…

Con semejante despliegue de medios anunciando la llegada de la primavera… ¿Quién  recuerda su verdadero significado?

Técnicamente llamamos primavera a aquella estación de año en la que la distancia entre la tierra y el sol comienza a acortarse, en la que la duración del día (del tiempo que disfrutamos de luz solar) se alarga. Llamamos primavera a aquella franja temporal en la que la temperatura tiende a incrementarse y en la que la tierra nos ofrece un sinfín de nuevos frutos.

Que el hombre tiende a perder el contacto con la naturaleza es un hecho, pero no hay problema, como buen animal simbólico que es tiene la capacidad  de ir más allá de la mera obervación de los fenómenos naturales  y dotarlos  de símbolos y significados.

El uso que hacemos del lenguaje nos da pistas. La semántica nos dice que la palabra primavera significa primera-vista de algo, y los símbolos a los que se asocia son  el resurgir, la regeneración y la vuelta a la vida de aquello que ha estado latente, oculto tras el frío y la oscuridad del inverno. Supone el inicio del ciclo vital y representa el nacimiento, la victoria sobre la muerte.

Los significados psicológicos de la primavera se encaminan hacia el cambio, nos avisan de que es tiempo de ver la realidad con  nuevos ojos, de renovarse, de renacer.

La primavera, ¿un tránsito para la sociedad?

El cambio de estación representa para el hombre un tránsito. Y la antropología nos habla de la necesidad que siente el hombre desde sus orígenes de ayudarse de ritos para sobrellevar los cambios cíclicos de la naturaleza.

Los ritos cambian pero la necesidad del hombre no. Los antiguos rituales, fiestas, danzas y ceremonias  que tradicionalmente se celebraban en torno al mundo agrícola han sido siendo sustituidos por otro tipo de expresiones sociales que vienen en auxilio de todos aquellos que poblamos grandes urbes y que vivimos ajenos al pulso natural.

Podemos pensar que eso esta bien… o no. Pero sea como fuere…

¿Qué tal sería dedicar unas horas o minutos de nuestro tiempo de ocio a comprobar si se ha producido algún tipo de cambio en la naturaleza con motivo de la llegada de la primavera?

¿Qué tal sería permitirnos por un ratito  “conectarnos” a ella?

Relacionados:

Música: “Primavera” de Antonio Vivaldi, primer movimiento de “Las cuatro estaciones”

Arte: “La Primavera” de Sandro Boticcelli

Mitología griega: El mito de Perséfone, la causante del reverdecer de la tierra.






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